miércoles

El extraño caso de la camarera y la actriz

"Julie Delpy nació el 21 de diciembre de 1969 en la ciudad de la luz. Es actriz principalmente, pero también ha realizado guiones, ha dirigido y producido películas, además de participar en varias de ellas en las bandas de sonido como cantante.

Pero sin lugar a dudas la mayoría la recordemos por sus papeles en “Before Sunrise” (Antes del amanecer) en 1996 y “Before Sunset” (Antes del atardecer) la continuación del 2004.

En “Antes del Amanecer” interpreta a Celine, una estudiante francesa que en un tren que va de Budapest hacia Viena conoce a Jesse, un joven norteamericano. Él le propone bajarse en Viena y pasar el resto del día juntos, exactamente catorce horas antes del amanecer. El film relata como entre ellos surge espontáneamente un enamoramiento precoz, casi a primera vista, fatalmente predestinado al fracaso.

Lo interesante de la película es ver como entre ellos surge esa magia, esa chispa y uno se pregunta si no surge justamente porque sabían que en pocas horas se iban a separar. Se convierte en algo muy fácil enamorarse de alguien sabiendo que no podía durar más de 14 horas. Si ellos hubiesen vivido en la misma ciudad es muy probable que jamás hubiera surgido ese enamoramiento. Es muy factible que en un caso similar, las personas digan “Bueno, vivimos tan lejos, es un inconveniente extra para enamorarse”. Pero no, todo lo contrario, en el film la distancia terrestre actúa no como un contratiempo, sino como un condimento.

Pero creo que su mejor interpretación la ha realizado el año pasado.

Yo concurro asiduamente a una parrilla en zona norte. Es una parrilla de barrio, de esas que a uno le traen en jarra el vino de la casa por 6 pesos, de esas en las que no hay mollejas pero la morcilla y el chorizo es de lo más sabroso junto con las aceitosas papas.

Un día, a fines del año pasado, la camarera que me atendió era July Delpy. Pero no era parecida a July Delpy. Era July Delpy misma. Rubia, tierna, con esa mirada fatalista. Enseguida, claro, sucumbí a su encanto. Hasta que habló, en un perfecto español y me preguntó que iba a pedir, lo cual me hizo dudar un poco si era o no realmente la actriz francesa. Entonces comencé a indagar. No podía decirle abiertamente que yo sabia quién era, porque seguro que lo iba a negar. Le comenté como al pasar que era la primera vez que la veía allí, y me dijo que había empezado a trabajar hacía poco tiempo. Durante la cena coquetee un poco con ella, a la vez que proseguía con mis investigaciones. En un momento le hice referencia a su remera que decía "Available" y le pregunte si estaba disponible, a lo que me miró a los ojos y me dijo “SIEMPRE”.

Hay mujeres que uno las ve y solo piensa en llevársela a la cama. Esa sensación no es precisamente la que a uno le ocurre al ver a Julie Delpy. Justamente todo lo contrario: Su imagen de rubia, tierna, frágil y melancólica provoca cualquier cosa menos erotismo o pasión, entendiéndose a la pasión por salvaje, desenfrenada.

Ya en el final, mientras degustaba un rico flan con dulce mientras me traían la cuenta pensé en pedirle algo. Un beso seria demasiado. Un teléfono o un mail seria poco. Ante mi falta de confianza opté por pedírselo otro día, igual iba seguido a la parrilla.

Luego de un tiempo la volví a ver, esta vez en un canal de cable, mientras le realizaban una entrevista. Comentaba que estaba filmando una película pero no quiso dar detalles de la trama. Si aquella vez en la parrilla me enamoré de esa camarera por ser tan parecida a Julie Delpy, ahora miraba a la verdadera actriz francesa en la televisión y solo podía pensar en aquella camarera. ¿O es que eran la misma persona?

Y ya no me la pude sacar nunca más de la cabeza. Cuando volví al mes, esta vez sin ganas de comer carne y solo con la excusa de ver a Julie Delpy, una morocha retacona me atendió, sin la misma gracia. Le pregunte si trabajaba una jovencita rubia y me dijo que sí. Le dije que por favor le avisara si podía venir un minuto a mi mesa, con la autoestima bien alta esta vez intentándome convencer de no volver a dejar pasar mi oportunidad. Grande fue mi decepción cuando vi a otra rubia, mucho más alta y mucho más grande, que no tenía nada ni de Julie, ni de Delpy ni de francesa. Cuando le dije si no había otra chica rubia, al principio me dijo que ella era la única. Luego recordó que hacia un par de meses había trabajado otra muchacha de cabellera transparente, pero que inesperadamente, había desaparecido al mes.

Después de lo que me contestó la nueva camarera, ya no tengo más dudas si era o no era realmente Julie Delpy. En cambio espero con impaciencia la salida de su próxima película para confirmar lo que siempre supe. Estoy completamente seguro que va a interpretar a una camarera española. "


Extraído de su columna en el programa "Mi gallo canta tarde" que se emite de lunes a viernes por FM 106.1.