miércoles

El timador

(Fiction)
        Cierto día, que yo creí como cualquier otro, salí a dar una vuelta para despejarme, y entonces, allí fue cuando surgió el incidente. Se me acercó una bella señorita, excitada y me apabulló a preguntas
-¿Usted es Diego Vidal no?
-Si, ese es mi nombre -dije, pensando que quizás era algún conocido de un conocido.
-Ah, claro, Diego Vidal, por fin lo conozco. ¿A usted le parece bien engañar así a la gente?
-¿Engañar así a la gente? Pero… ¿que es lo que dice?
-Si si, engañar así a la gente, como escuchó. ¿O de que otra manera se le puede llamar a eso que hace?
-Oiga, yo no la engaño, simplemente ellas son las que…
-Sí, ellas son las que simplemente se dejan engañar ¿no? Claro claro, a usted le encanta dar vuelta las cosas
-No, discúlpeme, creo que usted no entiende….
-No no yo sí que entiendo, yo entiendo todo. Usted es uno de esos tantos que vende gato por liebre. Que cambia las cosas, que las da vuelta para que estas siempre le den la razón, para que encajen con lo que usted dice, para que…
-No no mire, no creo que sea para tanto, a la gente me imagino que le gusta y…
-Ah ¿encima imagina que a la gente le gusta? ¿Cree que a la gente le gusta que le mientan todo el tiempo? Escúcheme, yo soy gente, y le aseguro que lo conozco, porque me contaron lo que hace, y no me gusta ni un poco que me mientan eh! Me parece una falta total de respeto lo que hace, un atropello a la razón, aprovecharse de tanta gente inocente de esta manera, que solo cree y confía en usted. Y usted, claro, como si nada, el señor engaña, falsea, miente sin privaciones, vende ilusiones…
-No bueno señorita DÉJEME HABLAR -levanté la voz-. No creo que merezca un exceso de este tipo. Lo que hago es mi trabajo, lo realizo honradamente y no obligo a nadie a…
-¡Ah bueno nos vamos sacando las máscaras entonces! ¡Pensaba que era simplemente un vil mentiroso pero ahora resulta que además es un loco de remate! ¿Cree que lo que hace es un trabajo? Trabajar trabajar, eso no es trabajar. Trabajar es lo que yo hago, que me encierro en ese banco durante diez horas por día, con la registradora tiqui taca tiqui taca y cuando salgo ya no puedo ni pensar, vuelvo a casa y solo puedo comer y echarme a dormir porque estoy tan cansada que mi cuerpo no responde más. ¡Eso es un trabajo! Lo suyo es un engaño al mundo que lo rodea, a sus amigos, a su familia y lo que es mucho peor, a usted mismo. Agarraría a todos esos como usted y los metería en la cárcel, por farsantes... ¡¡FARSANTE!! –gritó y se alejó, a grandes pasos.
Yo dí media vuelta y volví a casa, pensativo. Quizás a partir de ahora me incline más por el ensayo argumentativo y las tesis. No estoy muy seguro de seguir escribiendo ficción.

(Non-fiction)
-(…) Agarraría a todos esos como usted y los metería en la cárcel, por farsantes…
-Está bien señorita –interrumpí-. Hagamos un trato. Lo próximo que escriba le doy mi palabra que no va a ser ficción y usted promete creerme, ¿le parece bien?
Al llegar a casa, cumplí mi parte del trato. Escribí “El timador”.   * 1 y * 2



*1: Lo siento, señorita. La volví a engañar. Creo que soy un timador compulsivo, perdón, no creo poder parar.

*2: Lo siento, mis lectores. La señorita no existe, los volví a engañar. Creo que soy un timador compulsivo, perdón, no creo poder parar.