miércoles

Derechos de la propiedad intelectual y otras yerbas

Hace un par de sábados salía de un curso que estoy realizando en la UBA. Cuando bajé las escalinatas, vi a una persona, como tantas en todas partes, que vendía copias de software y películas.
Al pasar frente a él, no pude reprimir mi grito de emoción "¡Aguante la ilegalidad!"-dije.
Seguro que mucho no creyó en mi apoyo, porque se dio vuelta, se acercó y mirándome a los ojos, me habló:
-Flaco, a mi no me gusta hacer esto. Pero yo antes laburaba de obrero en una fábrica y la fábrica cerró, entonces no me quedó otra.
-Pero yo no te lo dije cargándote, te lo dije en serio-respondí-. Estoy a favor de todos ustedes que ayudan, sino a bajar el precio, por lo menos a que los podamos adquirir a un costo mas bajo.
Mi amigo, que estaba a mi lado acotó:
-Si, todo muy lindo, pero ¿que dirías vos si te distribuyen o te copian tus cuentos gratis?
Pensar la respuesta no es muy difícil. Que contento me pondría yo si alguien me copia o me distribuye los cuentos gratuitamente, sin cobrarme. Pensar que hay tantas editoriales que pretenden que les pague para hacer lo mismo.
Se que el problema de los derechos de la propiedad intelectual es amplio y complejo. Pero también se que las editoriales, con sus altos costos, o las empresas disqueras, así como las distribuidoras de cine tienen gran parte (sino toda) la culpa. Vendieron tantos años CDS a un precio sobrehumano, recargando una y otra vez los costos, hasta que el negocio se les acabo. Es cierto, se reinventaron de otra manera, la plata que perdió de ganar Sony DISTRIBUYENDO CDS ahora la recupera con creces VENDIENDO copiadoras de CDS.
Las distribuidoras de películas se quejan de que la gente ya no va al cine. Pero... ¿que tan aceptables es pagar 15 pesos por una entrada? Quizás yo lo pueda hacer, quizás vos también. Pero ¿a costa de que? ¿De que otros miles ya no? Que el cine se haya transformado en un pasatiempo de lujo es verdaderamente opuesto a sus inicios, en los cuales mi viejo me contaba que juntaba un par de moneditas para ir una vez por semana, y ver tres o más películas de corrido.
Pero las cosas estan cambiando. Cada vez son mas los músicos que cuelgan sus temas gratuitos en la red, cada vez mas los escritores que publican sus libros. Algunos hasta venden sus obras, sin intermediarios, con mayores ganancias para el artista y a un costo mas bajo para el público.
Imaginar como se agrandan los costos de todas las industrias es fácil. La publicidad, los intermediarios, las suculentas cifras, los managers, los artistas. Quizás es hora de que se den cuenta que la gallina de los huevos de oros se les ha muerto.