miércoles

Feria de la caridad

"El lunes fui a la feria del libro. Enseguida, noté el slogan, allá arriba, a lo alto “Libros sin fronteras”
Lo extraño de una feria del libro es que muestra todo lo contrario a lo que es el mundo en general. Si algún gran filosofo antiguo como Aristóteles o algún ser viniera de otro planeta y entraría en estos pabellones, vería gente de un buen nivel adquisitivo, de buen nivel cultural, vería plasmada en la compra y venta de libros una interesante economía de mercado, leería el slogan de la feria y pensaría que vivimos en un planeta en el cual la utopía de un mundo mejor ha sido realmente alcanzada. Nada más errado.
“La feria del libro es un éxito y es por eso que su esquema no cambia demasiado” afirma entre sonrisas Carlos Pazos, el vicepresidente de la fundación el libro a Clarín. Dos símbolos. El vicepresidente de la feria y el stand de Clarín. No podrían coexistir uno sin el otro.
“Estuve hablando con el director general de la feria de Frankfurt y la intención es que la Argentina sea el invitado este año, con toda la movida que gira en torno al país invitado en cuanto a cine, a música, en cuanto incluso que los restaurantes de la ciudad de Frankfurt venden comida argentina durante esas semanas” sigue diciendo Carlos Pazos. Eso me dio a pensar, que quizás como en Frankfurt se vendía comida argentina, en la Feria del Libro de Buenos Aires se estaría vendiendo comida a precios de Frankfurt, sino, como se entiende que una propuesta que se supone pretende ser popular cobre el choripan a $5?
“El libro es vehículo y puente entre culturas, por encima de las diversidades raciales, geográficas y políticas; y puede superar las barreras idiomáticas gracias a la traducción.” Dice el slogan completo de la feria del libro. Entonces me agarra la duda. ¿Y si en vez del libro estuviera hablando del dinero?"

Extraído de su columna en el programa "Mi gallo canta tarde" que se emite de lunes a viernes por FM 106.1.