“A veces no nos detenemos a pensar por qué motivo creemos que nos va a ir mal en una reunión de negocios si no tenemos puesta nuestra corbata preferida, o en una partida de poker si no tenemos “ese” reloj, en nuestra noche de bodas si no usamos el viejo pañuelo de nuestra abuela, o en navidad si no usamos la bombacha rosa ¿no? Algunos simplemente lo llaman superstición, cábala. ¿Pero que extraño magnetismo irradian estos objetos? ¿Por qué consideramos tan normal que nos cueste desprendernos de ellos o regalarlos? ¿Cómo es posible asociar a un ser querido, a un afecto con algo que irradia tan poco afecto como el duro metal de un bolígrafo o de una cadena de plata? Y sin embargo, así funcionamos, dándole una importancia a ciertos objetos inanimados, colocándolos en un lugar sumamente alto, dotándolos de prestigio, de importancia, de éxito. Y lo que es más extraño, dotándolos muchas veces de vida. ¿O qué tan distinto es acercarse a una casa todos los domingos y rezarle a un objeto de madera, o de yeso que representa un hombre crucificado en una cruz?”
Extraído de su columna en el programa "Mi gallo canta tarde" que se emite de lunes a viernes por FM 106.1.