sábado
La ciudad de Ayra
En la ciudad de Ayra los habitantes no se conocen. En su centro, millones de personas caminan una al lado de la otra. Todos los días las mismas personas rozan sus cuerpos, sin reconocerse, sin saludarse siquiera. Se hacen diversas reflexiones y se tejen distintas teorías para explicar esto. Algunos dicen que las personas de Ayra son demasiados detallistas. El inconveniente, se dice, es que cambian día a día, mientras duermen, se renuevan completamente y mutan su apariencia física. Minimamente, un grano nuevo se teje en su cara, una cana, u otra que existía desaparece, y los habitantes de Ayra ya no se reconocen. Otros, mucho mas espirituales, se animan a ir más lejos con sus teorías. Argumentan que los millones y millones de habitantes de Ayra que día a día se entrecruzan en su metrópolis no son mas que proyecciones de los antiguos habitantes de Ayra. Que alguna vez existieron personas que se saludaron, se reconocieron y tal vez llegaron a amarse. Ya no. Eso hace muchos años que no pasa. Ahora los “Aireanos”, como se los llama, no pueden darse el lujo de perder tiempo en esos nimios detalles. Si de día están en circulación constante y eterno movimiento, de noche no es diferente. Se mueven por los centros de esparcimiento, toman líquidos, o fuman. Eso los excita, los divierte, los fatiga. A veces, en esos estados, intentan relacionarse con los desconocidos que no saludan de día. Se acercan, inclusive llegan a hablarse. Algunos intentan corresponderse con los opuestos. No lo logran. Todo, sin dejar jamás de moverse. Se acuestan, amanece, se levantan, se cambian, salen. A moverse, constantemente, de un lado a otro, muchas horas por día, penosamente, en pos de no se sabe qué. Algunos aventuran que intentan realizar un trabajo, otros recuerdan que el trabajo fue abolido hace mucho tiempo. Los más viejos intuyen que hace años una crisis acabó con todos, y los que siguen aún en pie son zombies en busca del eterno descanso. Los más optimistas dicen que no es el eterno descanso, sino el eterno destino. La utopía. Ellos siguen caminando, en esta ciudad que también es conocida como la “Ciudad de la furia”. Quizá algún día la encuentren.